La percepción real del espacio imaginario es una de las grandes preocupaciones del artista italiano Antonio Rovaldi. Un lustro después de recorrer en bicicleta el perímetro de la península italiana fotografiando el horizonte, se embarca de nuevo en un magno proyecto, recorriendo a pie los límites de los cinco barrios de la cuidad más fotografiada e imaginada del planeta: Nueva York. A través de imágenes— en una práctica fotográfica en los límites de lo autorreferencial y lo documental— sonido y escultura, nos presenta algunos vestigios de este periplo. La relación entre la imagen fotográfica y la novela visual es también un distintivo en la producción del artista y, en gran medida, la aproximación a estos lugares es una deriva de los recorridos que la literatura proporciona.
 
Una instalación de sonido, en la que irrumpe el rumor de la ciudad, canta la fecha y localización de las numerosas imágenes tomadas por el artista. Una de ellas es una pequeña escultura de una bailarina, idónea escenificación del movimiento. Imaginamos que no muy lejos, el artista ha hallado un busto infantil que, ahora en la galería, queda sumergido y durmiente sobre una pelota fundida a bronce. La magnificación de esta arqueología asentada en escombros, maleza, vallas o barcos encallados no se fundamenta en la belleza de lo encontrado. Presupone dominante el caminar, el inesperado deambular sin conciencia en oposición al trayecto planificado de la ciudad postindustrial.
 
En un proyecto donde se cartografían los márgenes — mayoritariamente aquellos que confinan el mar y los límites de las fortificaciones urbanas — su puesta en exposición disipa la línea divisoria de las distintas disciplinas empleadas en la narración. Hay un velo recurrente en la mayoría de las obras presentadas, como en los retratos extraídos de un viejo tomo de alcaldes históricos de la ciudad de Brooklyn, o la capa de agua que encubre el busto. Rovaldi traza a través de la mirada ( la fotografía) y el cuerpo (experiencia física) la frontera entre el pasado y el futuro así como la distancias físicas e imaginarias en uno de los núcleos más emblemáticos de la humanidad.
 

Antonio Rovaldi (Parma, 1975) estudia Arte y Fotografía en la Nueva Academia de Bellas Artes de Milán. Al margen de sus tres muestras individuales en The Goma recientemente a expuesto Dear Michael, from Edgecombe to Qumalai, Galleria Michela Rizzo, Venecia; Mi è scesa una nuvola, MAN, Nuoro; The Opening Day, Hirshhorn Museum, Washington. La serie de fotografías pertenecientes a su libro Orizzonte in Italia publicado por Humboldt Books ha formado parte de la exposición Give Me Yesterday comisariada por Francesco Zanot con motivo de la inauguración del Osservatorio de la Fundación Prada en Milán, centro inaugurado recientemente dedicado enteramente a la fotografía.