En su tercera exposición individual en la galería, la artista portuguesa compone nuevamente una escena haciendo uso de materiales comunes en su práctica, como el plástico, los textiles y la cera, a la vez que incorpora el resultado de trabajar con moldes: por primera vez el aluminio y el bronce se combinan con materiales humildes extraídos de su cotidianidad.

La obra escultórica de Ana Santos está profundamente arraigada a la disciplina del dibujo. Su práctica investiga la producción de objetos y su articulación en el espacio, buscando puntos de conexión entre distintos elementos a través de una acción poética transformadora, de formalidad minimalista. El equilibrio del conjunto se contrapone a la fragilidad, inestabilidad y delicadeza de cada pieza en su singularidad. Hay algo de falso orden estacionario en la propensión circular de cada una de las obras de esta exposición, una esencia o savia encubierta que activa nuestra percepción al fluir a través de los conductos de estos cuerpos. Esta entropía de la materia es fruto de la combinación de materiales opuestos en el trabajo de la artista: rígidos y elásticos, traslúcidos y opacos, livianos y pesados, que en la totalidad de sus fluctuaciones deriva en una armonía cromática y formal dentro del espacio expositivo.

Ana Santos ( Espinho, Portugal, 1982) vive y trabaja en Lisboa. Es licenciada en Escultura por la Facultad de Bellas Artes de Oporto. Este año su trabajo será expuesto en el Museo de la Marina y en el 2019 en el MAAT, ambas instituciones sitas en Lisboa. Actualmente forma parte de la exposiciones 10000 anos depois entre Vénus e Marte compuesta de obras de la Colecção Cachola y la exposición Aquisições recentes da coleção Serralves, ambas en Oporto. Santos ha recibido el premio EDP de Artes Visuales en 2014.